Nacido en Zacatecas (México), en 1930, y muerto en La Habana en 1988, Fayad Jamís ocupa un lugar entre los más importantes poetas cubanos, no solamente de la que, por haberse dado a conocer en torno a ese año del pasado siglo muchos de sus integrantes más representativos —él entre ellos—, se conoce como la generación del 50. Esa fue, es, una hornada generosa en nombres, títulos y calidades; pero él logró un sello personalísimo, basado en la autenticidad y en una feliz combinación de lirismo y tono coloquial, de melodía y fluidez expresiva. Esos rasgos distintivos se fundieron en su obra con la impronta de lo espontáneo, libre, aunque sus versos son el fruto de la palabra gobernada con el esmero y la lucidez de orfebre que lo caracterizaron como artista plástico, y con el sentido de responsabilidad con que ejerció la diplomacia y defendió a su pueblo. Contaba cincuenta y ocho años al morir, y produjo una obra rica en alma y en cuerpos, título de uno de los volúmenes en que se ha reunido su poesía. A su libro Abrí la verja de hierro (1973) pertenece el poema que se reproduce a continuación como una manera de recordarlo a propósito de los ochenta años de su nacimiento. (L.T.S.)

Auschwitz no fue el jardín de mi infancia

A Otto Fernández

Auschwitz no fue el jardín de mi infancia. Yo crecí
entre bestias y yerbas, y en mi casa
la pobreza encendía su candil en las noches.
Los árboles se cargaban de nidos y de estrellas,
por los caminos pasaba asustándose una yegua muy blanca.

Auschwitz no fue el jardín de mi infancia. Sólo puedo
recordar el sacrificio de las lagartijas,
el fuego oscuro del hogar en las noches de viento,
las muchachas bañando sus risas en el río,
la camisa sudada de mi padre, y el miedo
ante el brutal aullido de las aguas.

Auschwitz no fue el jardín de mi infancia, comí caramelos
y lágrimas, en mi avión de madera conquisté
nubes de hierba y no de piel humana.
Soy un privilegiado de este tiempo, crecí bajo la luz
violenta de mi tierra, nadie me obligó a andar
a cuatro patas, y cuando me preguntan mi nombre
un rayo parte la sombra de una guásima.

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