Está nuevamente amenazado de desalojo el local Marx Madera, que en su nombre añade al del fundador de la Primera Internacional el de la calle madrileña cuyo número 9 ocupa. Frente a la amenaza, este viernes 10 de diciembre de 2010, a las 8:30 de la noche, ofrece un acto que se anuncia como reivindicativo y festivo. En la velada, durante la cual actuarán el trovador José María Alfaya y el grupo Varón’s y se leerán mensajes y poemas, será presentada la Plataforma Salvemos Marx Madera. La anima el propósito de movilizar fuerzas que, unidas, impidan la consumación del deshaucio, que —de cumplirse una orden judicial al servicio de la especulación inmobiliaria: de intereses representados por las autoridades e instituciones de poder que dominan Madrid— se haría efectivo el 14 de enero de 2011: es decir, dentro de poco más de un mes. Multitud de voces y acciones firmes, y apoyo económico, son necesarios para enfrentar un proceso jurídico que las ideas simbolizadas por Marx Madera están urgidas de ganar contra los negociantes del mercado y el anticomunismo. Sin ello no se podrá revertir la orden mencionada y conseguir que Marx Madera prosiga en su emblemático sitio la obra que ha realizado desde su fundación hace veintisiete años. A lo largo de este tiempo ha sido objeto de amenazas similares a la que ahora se cierne sobre él con más saña aún que en ocasiones anteriores. Ese local ha sido hogar para el ejercicio de la crítica y para la defensa de la justicia, y, por tanto, para la promoción de la solidaridad. Junto a otros, el pueblo cubano ha estado entre los destinatarios de esa labor, que en estos días tiene en su centro al pueblo saharaui, víctima de la complicidad del gobierno español y el marroquí, una alianza que recuerda el modo como la Corona española aceptó que los Estados Unidos la humillaran en 1898 para frustrar la independencia que cubanas y cubanos habían probado merecer. Aunque no hubiera una probada intencionalidad política en las autoridades que promueven el desalojo de Marx Madera, esa acción sería por sí misma un hecho político enfilado contra lo que ese local representa; pero difícilmente se trate de una orden que nazca de la casualidad. Frente a eso, para la salvación de Marx Madera es vital el apoyo reclamado por las compañeras y los compañeros que lo han mantenido vivo contra viento y marea, y cuyas ideas y filiación están claramente representadas en el cartel cuya foto —que nos llegó de manos entrañables— ilustra estas líneas, y en el cual aparecen custodiando cada ángulo del terreno los retratos de Carlos Marx, Ernesto Che Guevara, Dolores Ibárruri y Marcelino Camacho. Estemos donde estemos, y seamos de done seamos, si finalmente las fuerzas de la reacción consiguen cerrarlo, quienes hemos conocido y disfrutado el espíritu de justicia y la limpia alegría que anima a ese local —oasis de aspiraciones de futuro justiciero en medio de la capital de un país donde impera el capitalismo y otrora fue metrópoli colonial—, sentiremos que algo nos han arrancado. Pero también sabemos que sus promotoras y promotores no claudicarán en la defensa de sus ideas, y que, en último caso, buscarán otro lugar donde seguir defendiéndolas como parte de un proyecto de emancipación que no es cosa de nombres ni de lugares específicos: es cuestión de vida, y no solamente de un país. También por eso mismo tiene sentido la búsqueda, apasionada, de que ese esa institución permanezca donde está y, lejos de ser echada de su sede por intereses que viven de la opresión, se vea multiplicada en otros espacios del propio Madrid, y del Estado español en general, como parte de la lucha por hacer justicia a los pobres de la tierra.

Para mayor información sobre la amenaza de desalojo, la velada, la Plataforma Salvemos Marx Madera y la vía para darle apoyo económico a esta última, ver http://www.marxmadera.org.

Luis Toledo Sande

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