Una buena amiga, la artista valenciana Trinidad Ibáñez, me sorprendió hace pocos días enviándome por correo electrónico un fragmento del soneto “Declaración de fe”, que originalmente se incluyó junto con otros dos poemas míos en Poesía. Anuario 1994, volumen editado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y en cuya preparación recuerdo que participó activamente el poeta y narrador Luis Marré.

Además de confirmarme que un texto publicado es siempre una especie de botella que contiene un mensaje y se lanza al mar, pero que, a diferencia de la clásica botella de vidrio —o de barro, o de lo que sea— puede llegar a más de un destinatario o destinataria en diferentes partes del mundo, la pintora española me estimuló a volver sobre aquellos poemas, en particular el citado por ella, y la lectura me animó a reproducirlo en mi artesa. Si bien tiene ya dieciocho años, quizás hoy las circunstancias expliquen aún más que entonces la escritura de un texto como ese. En cualquier caso, lo reproduzco ahora, hasta en sus espacios en blanco, como si acabara de escribirlo. Espero que en la nueva botella también llegue a otras manos, a otros ojos, a otras y similares nociones de identificación y, si es posible, de querencia.  ¡Y gracias a ti, Trinidad!

 

DECLARACIÓN DE FE

A María Luisa Laviana Cuetos

(Con canción o sin canción, y hasta sin lluvia)

 

Ratifico mis sueños, mi esperanza,

aunque aumente feroz la incertidumbre,

porque este corazón, puño de lumbre,

desesperado y todo no se cansa.


Desesperado y todo no se cansa,

ni asfixiarlo podrá la podredumbre,

aunque la humana vista no vislumbre

si en vida y tiempo la ilusión se alcanza.


Mis sueños y esperanzas edifico

y los pongo a la luz, al resistero

sin que la voz me tiemble ni jugando.


Los reafirmo, los muestro y multiplico

aunque pueda faltar el aguacero

y hasta el día feliz se esté alejando.


Miércoles 13 de enero de 1993

Luis Toledo Sande

[Ratificado: 16 de febrero de 2011]


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