Cuando nos disponíamos a saludar la publicación de un nuevo poemario de Fina García Marruz (Cancioncillas, Bogotá, San Librario, 2011), se supo que había ganado el Premio Interna-cional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, segundo alto reconocimiento que le llega de España este año: antes fue el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía, por el que Bohemia la felicitó en su momento. Con ochenta y ocho lúcidos años, no necesitaba más lauro que sus textos –de valor, intensidad y volumen relevantes– para ser la creadora consagrada que es. Asociarse a la trayectoria y a la penetrante vitalidad de una de las más altas voces de la lengua española es un honor para cualquier certamen digno. Los dos premios que le han llegado en 2011 contribuirán a un mayor conocimiento de su obra, que incluye luminosas contribuciones ensayísticas. El que acaba de recibir será especialmente grato para nuestra Fina: está asociado a un gran poeta símbolo de la mejor España, la de una República asesinada, como el brillante granadino.

Luis Toledo Sande

[Se da como primera edición. En la revista Bohemia aparecerá una versión incompleta]

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