Jesús Orta Ruiz, auténtico poeta popular, será recordado especialmente como el Indio Naborí. Quien en su niñez trabajó la tierra y luego desempeñó ocupaciones diversas, se afincó en la cubanía con alma de naborí, indio de labor.

Brilló como trovador de canturías, y en 1955 compartió con otro maestro de la improvisación, Angelito Valiente, la llamada controversia del siglo. Pero desde que en 1946 publicó Guardarraya sonora, su obra escrita fue ganando primacía, como expresión de voluntad artística y de conciencia y sed de permanencia.

Nacido el 30 de septiembre de 1922, vibró con su pueblo: como parte de él. En la lucha por la liberación de la patria colaboró con el Partido Socialista Popular y el Movimiento 26 de Julio, y tras la victoria de la Revolución devino uno de sus más queridos cronistas. Trabajó intensamente en medios de comunicación, y mantuvo en Hoy la sección “Al son de la historia”, comentarios y crónicas en versos versos —que también cultivó en Bohemia— sobre la actualidad política. Fue un activo promotor cultural.

Publicó libros de poesía épica: desde Marcha triunfal del Ejército Rebelde y poemas clandestinos y audaces hasta Pase de lista en décimas a la medida de sus nombres, por citar dos ejemplos. Fue a la vez un poeta lírico de ley. Se aprecia por entre la fronda de su vertiente más apegada a hechos heroicos, y concentradamente lo demostró con otros poemarios.

En 1957, año de apogeo de la tiranía y de la lucha contra ella, publicó Boda profunda; y en plena madurez vital y política, en la cima de su consagración revolucionaria, Entre y perdone usted (1973) y –título que rinde homenaje a Jorge Luis Borges– Con tus ojos míos (1994), Premio de la Crítica Literaria. Esos volúmenes, en los que alienta un ser humano íntegro, ratifican el oficio de un poeta que desbordó parcelas. Cultivó diversas formas, no solo la décima, en la que se movía como dueño del terreno y del aire.

Se sobrepuso a circunstancias económicas y sociales que le impidieron finalizar la carrera de administración matriculada en la Universidad de La Habana en 1951. Con la Revolución victoriosa logró graduarse en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, y en el ejercicio de esa disciplina recibió la Distinción Félix Elmuza y el Premio Juan Gualberto Gómez. Cursó estudios de filosofía y economía en la Escuela Superior del Partido, y llevó su poesía y su alma de pueblo a numerosos países.

Además de las distinciones mencionadas recibió, entre otras, el título honorífico Héroe del Trabajo de la República de Cuba. Raigal exponente de la cultura cubana, mereció también la Orden Félix Varela y el Premio Nacional de Literatura. Gozó, goza, de una cimera estimación popular y de la crítica.

De su pasión investigativa nacieron libros como Décima y folclor y Pensamiento martiano y otros fulgores. Preparó –con prólogo y notas suyas– las compilaciones Poesías completas de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, Poesía criollista y siboneísta y Poesía gauchesca, editadas en Cuba; y, publicada en España, El jardín de la espinela. Las mejores décimas hispanoamericanas. Siglos XIX y XX.

Hacia las postrimerías de su vida perdió la visión física, no la del pensamiento, y siguió produciendo con altura hasta su muerte, ocurrida el 29 de diciembre de 2005. Vicios y traiciones habían hecho rodar por tierra en Europa un modelo en el cual él confió, y que defendió. Pero el poeta amado por su pueblo, y de gloria bien ganada, no echó el laurel en la olla.

Luis Toledo Sande

Publicado originalmente en Bohemia Digital:

http://www.bohemia.cu/2012/10/09/…/jesusortaruizpoetapopular.html

Aparecerá asimismo en la edición impresa de la revista.

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