Portada de la revista. Diseño de Roberto Figueredo a partir del cartel de la FeriaLa 22ª Feria Internacional del Libro cubana se suma a la celebración internacional del aniversario 160 de José Martí. No solo por la presencia de obras del héroe y acerca de él será otra expresión de la viva permanencia de su legado en la Revolución que, por boca de su líder, Fidel Castro Ruz, lo ha reconocido como su autor intelectual desde los actos fundacionales del 26 de julio de 1953.

La política educacional revolucionaria abrazó una convicción plasmada por Martí en “Maestros ambulantes”, artículo de 1884: “Ser culto es el único modo de ser libre”. Tal fue el motor de la Campaña de Alfabetización emprendida y coronada con éxito en 1961, año de la victoria en Girón, mientras arreciaba la lucha, en la que también triunfó el pueblo cubano, contra bandas mercenarias al servicio del imperialismo, como las tropas derrotadas en aquella playa y sus inmediaciones.

En marzo de 1959 se fundó la Imprenta Nacional, que en 1960 hizo una tirada masiva del Quijote. Fue el inicio de un camino que condujo sucesivamente a la Editorial Nacional y al Instituto Cubano del Libro. Se gestó así un movimiento editorial sin precedentes en el país, logro gemelo de la creación de un público lector donde antes había pululado el analfabetismo.

La Campaña que erradicó esa plaga y propagó conocimientos y modos y avidez para obtenerlos, cumplió asimismo otro ideal que Martí estampó en el citado artículo de 1884: por los campos de nuestra América los maestros ambulantes debían llevar no solo instrucción, “sino la ternura, que hace tanta falta y tanto bien a los hombres”. Él, que sabía necesario ser útil, y lo fue en grado sumo, defendía la utilidad de la virtud y un concepto de cultura opuesto al utilitarismo positivista.

Inspirada en Martí, la Revolución abonó en la patria valores éticos irreductibles al pragmatismo mercantil. De ese modo se honraba, se honra, a quien escribió aquella máxima sobre cultura y libertad junto a otras que corroboran el sentido integrador del texto donde ella aparece. La precede “Ser bueno es el único modo de ser dichoso”, y en las líneas que le siguen se lee: “Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.

Esas palabras nada tenían ni tienen de coqueteo con el culto de la opulencia, ni de complicidad con aquellos a quienes el propio Martí calificó de lamerricos. Se afanaba en hallarle a la patria senderos que la llevaran a lo que él llamó “fin humano del bienestar en el decoro”, y sabía que, “en lo común de la naturaleza humana”, las penurias no preparan para cultivar virtudes, que son la riqueza mayor. Pero él dio el mejor ejemplo de conducta: vivió humildemente cuando le sobraba talento para labrarse una fortuna personal, y echó de veras su suerte con los pobres de la tierra.

El año anterior a la publicación de “Maestros ambulantes” sostuvo en el prólogo a Cuentos de hoy y de mañana, libro de Rafael de Castro Palomino: “De todos los problemas que pasan hoy por capitales, solo lo es uno; y de tan tremendo modo que todo tiempo y celo fueran pocos para conjurarlo: la ignorancia de las clases que tienen de su lado la justicia”.

Ese reclamo alienta en lo hecho por la Revolución para impulsar masivamente la educación y la cultura. A esa obra —en la que se ubica una Feria del Libro no solo de La Habana, sino de toda Cuba— será fiel cuanto esfuerzo digno se haga para hacer eficiente la economía, lo que no es un fin ciego, sino un camino para asegurar la bondad y la dicha, la cultura y la libertad, la justicia social por la que se ha derramado sudor y sangre.

En ese empeño se fraguó un pueblo culturalmente mestizo, con decisiva presencia de etnias africanas. Que en la Feria del presente año el país invitado de honor sea Angola rinde tributo a esa fragua, y a quien, niño aún, juró lavar con su vida el crimen de la esclavitud. En su maduro ensayo “Nuestra América” argumentó la identidad universal del ser humano, se pronunció contra “los intereses y hábitos de mando de los opresores” y declaró: “No hay odios de razas, porque no hay razas”. Esa lucidez, a la que él llegó por su sed de justicia, la validó más de un siglo después el descubrimiento del genoma humano.

Honrar a Angola, de cuya tierra, como de otras de África, se trajeron por la fuerza esclavos a Cuba y a la generalidad de América, y en cuyo suelo se derramó sangre cubana para defender su libertad, honra a todo un continente. Cuna de la humanidad, ha sido empobrecido o arrasado por la trata, la esclavitud, el saqueo y la discriminación llamada racial.

Contra ese crimen sigue convocando el Martí que en “Hombre del campo” escribió: “No te exijo que creas como yo creo. Lee lo que digo, y créelo si te parece justo. El primer deber de un hombre es pensar por sí mismo”. Esa herencia luminosa la hizo suya Fidel al declarar: “no le decimos al pueblo cree, le decimos lee”, palabras vivas en el espíritu de la Feria.

Luis Toledo Sande

Publicado como editorial en la revista Bohemia:

http://www.bohemia.cu/2012/05/09/opinion/editorial.html

Aparecerá también en el número de la edición impresa correspondiente al 8 de febrero de 2013.

En la presente edición del texto lo ilustra un fragmento de la portada diseñada para la revista por Roberto Figueredo a partir del cartel de la Feria.

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