Ernesto Roldán Revueltas. Foto del autor

Ernesto Roldán Revueltas.
Foto del autor

El pasado 20 de febrero se inauguró en la Galería Teodoro Ramos Blanco, del municipio habanero Cerro, la exposición Diálogos, de Ernesto Roldán Revueltas (Camagüey, 1988). Las doce obras, acrílico sobre lienzo, y casi todas de formato mediano o grande, muestran el ímpetu de quien apuesta por un abstraccionismo impresionista confiado a la soltura lírica. Pudiera pensarse en otro calificativo, onírica, pero la libertad de sus colores y sus formas revela una rara capacidad para aplicar bridas desde la lucidez, sin que se perciba el efecto de cepos y ataduras.

Ya se verá si el creador se mantiene firme —alguien tal vez diga testarudo— en esa manera de producir, o si las figuras —que a veces parecen asomar como a regañadientes, pero también con gusto, por entre las “marañas” de sus trazos y paletadas— hallará espacio en sus pulseos futuros con la imaginación. De momento, nada hay que reclamarle: él puede expresar solamente una sinceridad, la suya, aunque no se niegue a otras maneras de experimentar y plasmar.

En la nota al catálogo, Santoserpa ratifica desde las primeras líneas su larga experiencia y su sabiduría: “Escribir unas palabras sobre alguien que comienza su camino en la creación artística, sin dudas es un reto, pero nos arriesgamos partiendo de la potencialidad de este joven creador”. No lo habría hecho el maestro si no hubiera visto en Roldán Revueltas los signos de la calidad y del tesón, sin el cual la primera puede acabar asfixiada.

Santoserpa se mantiene apto para el asombro, y su larga trayectoria no lo seniliza hasta hacerlo suponer que hay fatal incapacidad en quienes son jóvenes, pero tienen hoy, tal vez, más años que cuando él daba los pasos iniciales de una carrera que hace ya tiempo es vasta y prestigiosa. Por ello el huelgo le alcanza para decir del veinteañero: “Esperamos mucho de su empeño y dedicación, pues es arduo el camino y no tiene fin, y el que crea que llegó es precisamente porque se declaró vencido”.

El pintor de Diálogos —que en noviembre de 2013 tuvo otra exposición personal (Vueltas y revueltas), en la Galería Belkis Ayón del Centro Experimental de las Artes Visuales José Antonio Díaz Peláez, en el municipio Plaza de la Revolución— volvió a disfrutar la respuesta de un público entusiasta y el reconocimiento de sus profesores, que han tenido un buen auxilio en el autodidactismo del discípulo. Su carácter, fraguado en la honradez, la bondad y la sencillez, será un buen aliado de una carrera que recién comienza, pero lleva la credencial de lo indetenible, y ya ha dado frutos valiosos en sí mismos, o estimulantes como indicios de buena marcha. Lo ha hecho en pintura y en poesía, que en él se trenzan hasta en el modo de titular sus cuadros. Adelante el pintor en su abrazo a lo que en el título de una de sus obras denomina Lírica desafiante.

Luis Toledo Sande

Publicado (21 de febrero de 2014, con más ilustraciones) en Cubarte. El Portal de la Cultura Cubana:

http://www.cubarte.cult.cu/periodico/opinion/dialogos-bien-revueltos/25307.html

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