Sala de Ecuador en la Feria Foto: Martha Vecino

Sala de Ecuador en la Feria.
Foto: Martha Vecino

Fresca todavía en la memoria su brillante participación en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Ecuador brilló asimismo como país invitado de honor en la Feria Internacional del Libro Cuba 2014. La vitalidad que mostró en ella fue expresión del ímpetu cultural de su Revolución Ciudadana, correlato interno de su activa política internacional, de la que da cuenta especialmente su papel en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.

El 13 de febrero, horas antes de inaugurarse la Feria, el Ministerio de Cultura y Patrimonio ecuatoriano informó en su sitio web (http://www.culturaypatrimonio.gob.ec) que había confiado a varias universidades y otras instituciones relacionadas con el quehacer literario seleccionar quiénes formarían la delegación. El texto añadió que, además de otras expresiones de su cultura, representarían a esa nación aproximadamente nueve mil ejemplares correspondientes a un millar de libros.

En la apertura de la Feria se disfrutaron algunas de sus más características expresiones musicales, y el lanzamiento de una obra fundamental: Ecuador: de banana republic a la no república, de Rafael Correa, su presidente. En esas páginas vibran un economista académicamente formado, que no se asfixia en datos económicos, y el líder político que viene guiando a su patria de no república a república. Así pudiera titularse la continuación de aquel texto, presentado en la Feria, en este orden, por Roberto Fernández Retamar, quien dirige la institución que lo editó, la Casa de las Américas, y Ricardo Patiño Aroca, canciller ecuatoriano.

Camino y amplitud

A ese pórtico siguió en los días posteriores una intensa brega para la cual se habilitaron en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña una sala de exposiciones y el pabellón Pablo Palacio: formalmente inaugurados también en el anochecer del 13 de febrero, acogieron sesiones desde el 14. Las dos primeras del pabellón, donde se ofrecieron conferencias y se presentaron más de 50 libros, las protagonizó la ministra María Fernanda Espinosa, encarnación del espacio que la mujer gana crecientemente con su participación en las vanguardias políticas de nuestra América.

Espinosa corroboró su condición de poeta al leer textos de su poemario Geografías torturadas, y luego tuvo a su cargo el lanzamiento de la revista Patria. Análisis Político de la Defensa, editada por el Centro de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa ecuatoriano, del cual ella es titular. Un dossier en el número proa de la publicación trata sobre vigilancia global, una de las armas del Imperio en su afán de seguir dominando al mundo.

Fue natural que en el pabellón se le dedicara espacio a la vida y la obra del escritor que le dio nombre, Pablo Palacio (1906-1947). El sábado 15 valoraron su legado, con sendas conferencias, los también autores ecuatorianos Iván Oñate y Raúl Pérez Torres, y la cubana Susana Haug. En esa oportunidad se presentó un volumen de Páginas escogidas, de Palacio, con el sello de la Casa de las Américas, una de las instituciones cubanas, como la Editorial Arte y Literatura, que más contribuyeron a la participación de Ecuador en la cita habanera.

En distintos momentos se rindió homenaje igualmente a Bolívar Echeverría y a Benjamín Carrión. En general, se propició el encuentro —o rencuentro— con la vida y la obra de otros autores relevantes de aquella tierra. Algunos de ellos fueron Jorge Icaza, autor de la conocida novela Huasipungo; el destacado poeta Jorge Carrera Andrade; el versátil y prestigioso Jorge Enrique Adoum, gran amigo de Cuba —fallecidos ya los tres—; y Miguel Donoso Pareja, felizmente vivo, polifacético y de vasto reconocimiento internacional. Otros familiares para el público cubano, como José Regato Cordero y Raúl Vallejo, estuvieron entre el medio centenar de escritores, intelectuales y artistas integrantes de la delegación del país hermano. A lo largo de estos apuntes se nombrarán varios más.

La historia en la médula

El pabellón se combinó con la sala de exposiciones, donde se exhibió una gran cantidad de libros, junto a espléndidas fotos con leyendas sobre la historia, la economía y las tradiciones de Ecuador, y muestras de su artesanía. La producción de sombreros de fibra de toquilla (o jipijapa) estuvo representada, en vivo, por un tejedor miembro de una familia de larga trayectoria en ese oficio.

En la sala ocurrió, el viernes 14, la entrega a instituciones cubanas de réplicas de objetos relacionados con Eloy Alfaro, quien en 1895, el mismo año de la muerte de Martí en Dos Ríos, encabezó la Revolución Liberal ecuatoriana. Tatiana Hidrovo Quiñónez, directora del Centro Cívico Ciudad Alfaro, hizo la entrega de las réplicas: al Museo Casa Natal de José Martí, una del sombrero de jipijapa usado por el héroe cubano (se dice que obsequio de Alfaro, aunque no se ha probado que ambos llegaran a encontrarse); las otras, del bastón y la espada del ecuatoriano, al Memorial José Martí.

Las relaciones de este último con Cuba, especialmente con el propio Martí —quien lo calificó de bravo y dijo: “es de los pocos americanos de creación”— y con Antonio Maceo, fueron y son núcleo de los nexos históricos entre los dos pueblos. A esos vínculos se dedicó un par de paneles el domingo 16 en la Casa del ALBA Cultural habanera.

Allí historiadores de Ecuador —Jaime Galarza y Germán Rodas— y de Cuba —Sergio Guerra Vilaboy, Edelberto Leyva, Oscar Loyola Vega, Alberto Prieto y René Vilaboy—, junto a la ya nombrada directora del Centro Cívico Ciudad Alfaro y a Caridad Tamayo, directora del Fondo Editorial Casa de las Américas, intervinieron en el tratamiento del tema rector y en la presentación de libros de Alfaro o sobre él.

Fértil desbordamiento

El arte y los libros de Ecuador estuvieron no solo en las mencionadas locaciones de La Cabaña y en otras de la antigua fortaleza, como el Pabellón Infantil, sino también en las demás sedes feriales. Ejemplos de ello fueron la Universidad de La Habana y la Asociación Cubana de las Naciones Unidas, donde el Coloquio de Ciencias Sociales y el de Antropología y Arqueología incluyeron temas ecuatorianos en sus respectivos programas.

Lo fueron asimismo la Sociedad Cultural José Martí, con variados paneles, y, naturalmente, la Casa Guayasamín, con lecturas de poesía. En el Multicine Infanta se desarrolló el ciclo Doce miradas del cine ecuatoriano: largometrajes de ficción y documentales que datan de entre 2007 y 2012.

Lo hasta aquí apuntado no intenta agotar cuanto pudiera decirse de la participación de Ecuador en una Feria que a lo largo de sus 23 convocatorias consumadas ha cumplido largamente —como ha de seguir haciendo en el futuro— la responsabilidad que por antonomasia le corresponde: poner a circular publicaciones, o darlas a conocer. Pero su rasgo distintivo, medular, consiste en mover un mar de pueblo. Y, en cuanto al país invitado de honor de este año, es justo afirmar que validó en los hechos el lema con el cual acudió a ella: “Ecuador ama la literatura”.

Luis Toledo Sande

Publicado en Bohemia Digital:

http://www.bohemia.cu/2014/02/26/cultura/feria-libro-ecuador.html

Aparecerá también en la edición impresa de la revista.

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