CubiertaLibros como este van pareciendo raros. No porque el autor intente campear por su originalidad, que la tiene, sino porque desafía cierta tendencia —reacción tal vez contra los excesos de la miel ombliguera— a preferir la despersonalización de los textos y tolerar desahogos personales, si acaso, en la producción poética.

Alberto Rocasolano (Holguín, 1932) ofrece Razones de poesía, publicado por la Editorial José Martí. En alrededor de 200 páginas, 40 textos ensayísticos exploran el devenir del tratamiento de numerosos temas desde la antigüedad hasta hoy en distintos lares, particularmente de la tradición llamada occidental, o asociados con ella. Los precede uno que da cuenta “De la imagen del poeta”, vista en su evolución, y les sirven de cierre “Exordio para una antología poética” suya y “Epílogo. Acercamiento al ensayo en Cuba hasta 1958”.

En el texto inicial parte de Sócrates, para quien —según testimonio de Platón— “los poetas no hacen por sabiduría lo que hacen, sino por un don natural y arrebato parecido al de los adivinos y los oráculos”. Desde ahí traza un recorrido por criterios del alemán Novalis y el francés Charles Baudelaire, y pasa —entre otros— por el cubano José Manuel Poveda, quien se percató de que “nadie puede vivir ajeno a la historia de un país en busca de su fisonomía”.

Llega entonces Rocasolano al juicio del chileno Pablo Neruda, con quien se identifica: “La imagen física de los vates de hoy la define de este modo [Neruda] en su “Carta a Miguel Otero Silva, en Caracas”: ‘…ancho de hombros, como los poetas de este tiempo,/ —con trajes claros y zapatos de camino—’”. Desde tal concepción acomete las búsquedas que resume a partir de “Amor, pinceladas sobre el mito”, que arranca igualmente del mundo griego y termina tratando “Acerca del amor cubano”. El título define el sesgo intencional de todo el conjunto: pinceladas.

Sexo y pasión, tiempo y naturaleza; olvido, sinceridad e hipocresía; riqueza y humildad, miedo y mentira, amistad y soledad; melancolía, felicidad, envidia; codicia y muerte; esperanza y justicia, y la poesía misma, son algunos de los temas —caros también al autor— que el libro explora para apreciar cómo se han abordado desde la antigüedad hasta nuestros días. Es un fuego ágil y graneado que se nutre de la seria avidez cognoscitiva del autor.

El quehacer investigativo es otro donde ha dado Rocasolano frutos valiosos, como su compilación de la obra de José Manuel Poveda, a quien ha dedicado asimismo el estudio El último de los raros, mención en el Concurso Mirta Aguirre de ensayo. En ese certamen ganó el premio con el libro En años del reposo turbulento, sobre José Martí.

A la buena escritura Razones de poesía suma —entre los asideros de la singularidad que lo afirma—, la recurrencia del autor a su propia labor poética, e incluso narrativa, para ejemplificar cómo han sido encarados los temas que fijan la columna del volumen. Aunque no haya sido ese el propósito de tal recurrencia, ella puede recordar que la obra de Rocasalono no ha recibido toda la justa atención que merece. Se sabe —es un ejemplo— que hace tiempo una novela suya aguarda por el camino para llegar a la imprenta.

Sus libros de poesía no han pasado inadvertidos, ni mucho menos. Diestro en soledades y esperanzas (1967) ganó mención en el Premio Julián del Casal, de la UNEAC, y Es de humanos (1976) contiene una selección de tres poemarios mencionados en el Premio Casa de las Américas. El “Exordio” citado refiere una amplia producción, que en parte espera por ser difundida y valorada. Tal vez haya operado en su contra el hecho de que el tono conversacional de su poesía nunca renunció a un lirismo cuya legitimidad no impidió que, durante un lapso no muy corto —¿ha terminado ya?—, fuera opción más bien desdeñada.

Así que, a sus valores intrínsecos de libro que condensa rica información y sugerentes interpretaciones, y ofrece una senda amable para acceder a ellas, Razones de poesía puede unir un llamado de atención sobre una obra que lo merece; y deja felizmente abierto el camino para nuevas contribuciones de Alberto Rocasolano. Dígase, por ejemplo, que en quien lo lee quedan las ganas de disfrutar páginas donde el autor rebase el límite, 1958, de su “Acercamiento al ensayo en Cuba”.

Luis Toledo Sande

Publicado en Bohemia Digital:

http://www.bohemia.cu/2014/07/04/cultura/resena-libro.html

Aparecerá también en la revista impresa.

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