Al Retrato alegórico de Dante (1530) pintado por Agnolo Bronzino, también de Florencia, sería natural que para esta obra se uniera otro creado por un artista cubano. (Fotocopia: Ugolino Caribe, Inf.)

Al Retrato alegórico de Dante (1530) pintado por Agnolo Bronzino, también de Florencia, sería natural que para esta obra se uniera otro creado por un artista cubano. (Fotocopia: Ugolino Caribe, Inf.)

El libro-disco Dante llega a otra isla recoge más de un siglo de recepción cubana del autor de la Divina comedia, Vida nueva y otras obras hito. Aunque la compiladora aclara que no tuvo “pretensión de exhaustividad”, lo acopiado muestra una cosecha representativa del tema. Desde “Dante y la Divina comedia” (1879), de Enrique Piñeyro, uno de los pioneros de los estudios literarios en Cuba, se suceden en orden cronológico, hasta 2013, acercamientos en esta parte del mundo a Dante Alighieri, nacido en 1265, hace 750 años.

El fruto reseñado surgió de las tareas de la profesora y ensayista Mayerín Bello como coordinadora del Aula Italo Calvino, adscrita a la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Desde allí se promueve el conocimiento de la literatura italiana en Cuba, y el diálogo intercultural entre este país, Latinoamérica toda e Italia. El peso de Bello en ese empeño legitima que cinco de los 21 textos sean suyos; y ella optó por la alegre generosidad de darse una compañía representativa de lo hecho en el país acerca del gran poeta florentino.

Con la voluntad de no limitarla estrechamente a Cuba, incluyó en la selección aportes de los hermanos Max y Camila Henríquez Ureña, dominicanos. El haber hecho buena parte de su obra en la mayor de las Antillas, y a menudo en relación con ella, les da derecho a estar junto a pilares de la cultura de esta, como el ya nombrado Enrique Piñeyro, el historiador y bibliógrafo Antonio Bachiller y Morales y el pensador Enrique José Varona, para quien sabiduría y buen humor no estaban reñidas.

A la etapa signada por esos nombres sigue otra en la que sobresale —no solo para lo tocante al disco reseñado, pero aquí se trata de él— la profesora Beatriz Maggi. Su ensayo “Ugolino el caníbal” (1988) reafirma a una gran lectora e intérprete. Aplicada en este caso a un pulseo de tú a tú con el argentino Jorge Luis Borges, muestra de modo natural su originalidad caladora, y sale airosa frente a un “adversario” de altura a quien no faltarán quienes se sometan acrítica, dócilmente.

Continúan autores —no pocos de ellos, y de ellas, exalumnos de Maggi en la Universidad de La Habana— que ponen en evidencia la vitalidad mantenida en el camino. Pero aquí tampoco la reseña se plantea trazar la nómina absoluta que no intentó al esbozar el tramo de los iniciadores.

Apuntado el peso de los aportes de la compiladora —uno de ellos sobre improntas de Dante en el Grupo Orígenes— menciónense los ejemplos de José David Curbelo, autor de una de las traducciones de Vita nuova (Vida nueva); Rafael Rodríguez Beltrán, en búsqueda de nexos entre Dante y Miguel de Cervantes; y, cerrando el conjunto, Alejandro Soler, quien contribuye a dar una visión panorámica de la huella del autor florentino en el ámbito cultural cubano, rastreada en “revistas literarias y culturales” de 1902 a 1958, período que, en discutible exclusividad, se ha llamado “la República”.

Los vínculos de José Martí con Dante los han tratado, en 2009, un riguroso David Leyva; y antes, en 2003, el autor de esta reseña, en la que se le permitirá recordar, solo por funcionalidad, algo de lo que apuntó entonces: a Martí, tan tempranamente como en El presidio político en Cuba, acudir a Dante le permitió mostrar su vocación de combatir a la vez en las arenas de la política y en las literarias; y, sobre todo, como integral anticolonialista, quería que nuestra América fuera ella misma y tuviera su literatura propia, lo cual implicaba tener “nuestro Dante”.

Tal reclamo es afín a su convicción de que, para conocernos y actuar acertadamente, “nuestra Grecia” es preferible a la que no es nuestra: es necesario y fértil conocer el mundo, pero teniendo de él nuestra propia visión. Que el material reunido por Mayerín Bello tenga un camino fecundo y en desarrollo como libro electrónico, y como volumen impreso, sería uno de los buenos modos de ir preparando en Cuba la doble conmemoración que tendrá lugar en 2021: el séptimo centenario de la muerte de Dante, y de la terminación de su Divina comedia.

Luis Toledo Sande

Publicado en Bohemia Digital:

http://www.bohemia.cu/2015/11/21/cultura/dante.html

y en el número de la revista impresa correspondiente al 13 de noviembre de 2015.

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