Valiente en la apertura de la exposición, 29 de enero.

Valiente en la apertura de la exposición, 29 de enero. Foto: Leyva Benítez.

Rodeado por sus fotos y por quienes acudieron a la sede de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) para apreciarlas en la apertura de su nueva exposición, Jorge Valiente (La Habana, 1936) sostuvo: “La cámara fotográfica es un testigo sin emociones”. El aserto recuerda en cierto modo la realidad por la cual se ha dicho que las ciencias no tienen ideología, lo que algunos esgrimen para soslayar un hecho: algo similar no cabe decirlo del científico.

En su ámbito no oculta la suya el fotógrafo representado —pequeña muestra de su extenso bregar—  por 30 piezas expuestas como Lo perpetuo del instante. Refiriéndose a la imagen captada por él en cada foto, declaró: “le aporto mi punto de vista e interpretación con un encuadre y una estética que responden al acto comunicativo”. Pero sus logros no son cuestión de mera técnica para aplicar con pericia las tijeras de la vista y de la imaginación, que desde su arranque mismo supone pensamiento.

Foto inédita hasta la exposición. “El negativo estuvo extraviado cerca de treinta años”, ha dicho Valiente.

Foto inédita hasta la exposición. “El negativo estuvo extraviado cerca de treinta años”, ha dicho Valiente.

El artificio —entendido como oficio que enfría al arte— no reina en Valiente: en él priman la actitud y las emociones de quien, lejos de echar su laurel personal en la cazuela, mantiene con firmeza el orgullo de ser —técnica, arte, ideas, sentimiento en acción— uno de los fotógrafos relevantes de la Revolución Cubana.

Juan Marrero, periodista que ha compartido con él momentos de su larga trayectoria, al presentar la exposición dijo que Valiente “aprendió fotografía en un curso por correspondencia que le llegó de Nueva York”. Pero, añadió, “fue en Granma, junto a Tirso, Salas, Oller, Liborio, Calderín, Arnaldo, Beruvides y otros ases del lente donde adquirió todos los secretos de la fotografía periodística y, a la vez, artística”.

Marrero recordó además algo testimoniado por el propio Valiente en varias entrevistas: “su amor por la fotografía periodística nació cuando estuvo en Playa Girón, en ocasión de la Cubana con sombreroinvasión mercenaria”, aunque “no estuvo allí como combatiente, ni siquiera como corresponsal de guerra”, sino “como chofer del periódico Revolución”.

La fertilidad de ese amor la corrobora, en primer lugar, la contribución del fotógrafo a la prensa cubana, señaladamente en las páginas de Granma. Pero no queda ahí: tanto en Cuba como en otros países ha enriquecido libros, sobresalido en exposiciones personales y colectivas, y ganado premios en importantes certámenes.

La bandera en lo altoLas instantáneas exhibidas en la UPEC —vinculadas a hechos extraordinarios, a héroes fundadores o a la cotidianidad y la insustituible alma popular— honran en todas las imágenes la bandera patria. Ello, loable siempre, lo es en especial ante la creciente invasión del país por algunas banderas ajenas, incluida de modo ostensible la estadounidense.

Bandera guíaProfesional ejemplo de tenacidad y modestia, Valiente merece gratitud por su obra, y que su nueva exposición le asegure este deseo: “Si Lo perpetuo del instante queda en la memoria y en el alma de quienes se acerquen a esta muestra, me sentiré doblemente complacido, sobre todo por sentir juntos y con diferentes miradas el compromiso y el patriotismo que nos unen en la defensa de la bandera de la estrella solitaria”.

Luis Toledo Sande

Publicado en Bohemia Digital:

http://bohemia.cu/cultura/2016/02/lo-perpetuo-de-valiente/

y en la edición impresa de la revista.

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