Ochoa en vista a la revista Bohemia. Foto: Gilberto Rabassa

Ochoa en visita a la revista Bohemia.
Foto: Gilberto Rabassa

Con la boina verde olivo marcada por los años, el realizador de La verdad de la historia parece acabado de llegar de una movilización de las Milicias Nacionales Revolucionarias, entre cuyos fundadores estuvo. Esa imagen va unida al entusiasmo sincero con que defiende, como el primer día, la obra de la Revolución.

De su experiencia como corresponsal de guerra en Girón nació tiempo después La verdad de la historia, documental nutrido por rica información. Merece verse al margen de cualquier circunstancia cronológica. Pero el aniversario 55 de la victoria del pueblo cubano contra la invasión mercenaria aplastada en poco más de sesenta horas, ofrece un estímulo especial para hacerlo. Por su parte, el realizador, Héctor Ochoa Carrillo, confiesa una ilusión: “Quisiera verlo proyectado como regalo a Fidel por sus noventa años”.

Para sus respectivos ámbitos lo han difundido Cubavisión Internacional y la Caribbean Broadcasting Union (Unión Caribeña de Radio y Televisión). Pero en Cuba todavía no se ha trasmitido masivamente, y hacerlo serviría para refrescar aquella gesta en la memoria de quienes la conocen, y darla a conocer entre quienes la ignoren.

Hechos

Para quebrar la defensa de Cuba el Gobierno de los Estados Unidos, que orquestó y financió la invasión por medio de la CIA, en las vísperas perpetró bombardeos con aviones enmascarados como de la Fuerza Aérea Cubana. En el entierro de las víctimas de esos actos piratas el guía de la Revolución proclamó el carácter socialista que horas después fue defendido por el pueblo, con las armas, contra los mercenarios de la potencia agresora.

De muchos de esos hechos, y de la invasión misma, plasmó testimonios Ochoa en su momento. Camarógrafo del Palacio Presidencial tras el triunfo revolucionario, había estado entre los fundadores de la televisión cubana, y trabajó intensamente en su Noticiero Nacional desde que este se creó en 1961.

Trofeo que acredita el premio otorgado a La verdad de la historia por la Caribbean Broadcasting Union. Foto: Gilberto Rabassa

Trofeo que acredita el premio otorgado a La verdad de la historia por la Caribbean Broadcasting Union.
Foto: Gilberto Rabassa

Tema sobresaliente en su desempeño, Girón es uno de los muchos de la Revolución captados por su cámara. El dinamismo de ese oficio está presente en el documental reseñado, para el cual lo apoyó un colectivo del que formó parte como entrevistador principal el conocido periodista Gabriel Molina. La música la aportó Lucía Huergo, como para otro documental suyo, Oro negro, la compuso el también eminente Juan Piñera.

Ochoa había dedicado a los médicos movilizados en Girón un documental que en 2004 logró primera mención en el Festival de Nueva York. Por La verdad de la historia recibió en 2014 uno de los premios de la Caribbean Broadcasting Union, y el trofeo le llegó el año pasado. Merece encomio quien ha ganado asimismo el Premio Nacional de Televisión, por la obra creada a lo largo de la vida.

El lauro mayor a La verdad de la historia se lo otorga el público tras cada proyección. Ha ocurrido con su estreno en el Multicine Infanta al calor del VI Congreso del Partido; en la sede de la UPEC —a la que el realizador pertenece desde su fundación—, por el aniversario 51 de los sucesos tratados; en el cine Yara, para combatientes de la Revolución.

Este y los otros dos fotogramas del documental que ilustran el texto los copió Gilberto Rabassa

Este, donde aparecen combatientes revolucionarios, y los otros dos fotogramas del documental que ilustran el texto los copió Gilberto Rabassa

En dos partes, que suman poco más de un par de horas, el documental recorre desde los combates hasta los juicios hechos, con las debidas garantías legales, a los mercenarios. Entre ellos estuvieron los castigados con merecidas condenas severas por los crímenes que habían cometido en Cuba antes de 1959 y no debían quedar impunes.

Ética, legitimidad

La inmensa mayoría de los alrededor de mil doscientos prisioneros ganaron triste celebridad por frases como esta, repetida por muchos de ellos durante los interrogatorios para justificar su presencia en la invasión: “Me embarcaron”, y por esta otra, que el pueblo cubano acuñó: “Los cambiaron por compota”.

Médicos cubanos atienden a prisioneros heridos

Médicos cubanos atienden a prisioneros heridos

Después —lo recuerda el documental— el Comandante en Jefe Fidel Castro explicaría: aunque “nosotros tuvimos mucho más bajas que ellos”, “lo que queríamos era una indemnización. Pero no por necesidad de dinero, sino por un reconocimiento. Era casi una especie de castigo moral” a los agresores.

La verosimilitud lograda por Ochoa tiene un pilar en su honradez al tratar los hechos, incluido uno que, lejos de dañar el prestigio de la Revolución Cubana, lo reforzó por la limpieza con que de modo resuelto lo enfrentó su dirección: nueve prisioneros fallecieron accidentalmente por asfixia en el camión cerrado en que se les trasladó de Girón a La Habana.

El Comandante en Jefe de Cuba dialoga con prisioneros

El Comandante en Jefe de Cuba dialoga con prisioneros

El propio líder de la Revolución, quien dio el ejemplo de participar en el combate, reconoció el error tan pronto supo del suceso. Inmediatamente ordenó que se sancionara a los responsables como correspondía a su falta: en la prisa de la contienda no tomaron las medidas necesarias para cuidar a los presos.

En el documental el capitán Pedro Luis Quiñones Clavelo, jefe de la Dirección de Información del MINFAR, testimonia la reacción de la madre de uno de aquellos asfixiados cuando se le informó la causa de la muerte de su hijo. Con lágrimas en los ojos exclamó: “¡Qué grande es esta Revolución! Ustedes prefieren responsabilizarse con esto diciendo toda la verdad, cuando podían decir que murió de otra manera”

Eso define la ética revolucionaria, y, si se quisiera silenciar las causas de la saña enemiga contra ella, habría que empezar por la Revolución misma, que los ha llenado de frustración y rabia. En general, La verdad de la historia muestra que el culto al decoro humano está en la base de la fortaleza de la Revolución: se ha defendido enérgicamente sin ceder a instintos vengativos frente a la crueldad y el déficit moral de sus enemigos.

Firmeza y sentido humanitario —lo confirma el documental— se apreciaron también en los interrogatorios a los mercenarios. Fueron públicos y no estuvieron a cargo de agentes policiales, sino de periodistas que contribuyeron a esclarecer los acontecimientos. Entre esas sesiones tuvo lugar uno de los hechos mejor representados en La verdad de la historia: el diálogo que el líder cubano sostuvo con los invasores.

Aún más que por sus logros técnicos y artísticos —apreciados dentro y fuera del país—, ese documental sería suficiente para asegurarles a su realizador y a sus colaboradores un sitio relevante en el ámbito del audiovisual cubano. Consistencia de pensamiento y claridad histórica abonan sus logros.

Imágenes, amor y lucidez

De manos del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque recibió en 2006 la réplica del machete de Máximo Gómez. Foto: José Manuel Correa

De manos del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque recibió en 2006 la réplica del machete de Máximo Gómez.
Foto: José Manuel Correa

Con ochenta y cinco años de edad —nació el 6 de marzo de 1931—, y sesenta y cinco de trabajo, el tenaz, indetenible Ochoa no se siente agotado, no lo está, ni cree terminada su tarea. Mantiene su vocación: “Me enamoro de las imágenes”, declaró en una buena entrevista, pero no se queda en la pasión: añade lucidez, sin perder el arresto con que, para plasmar la tragedia del huracán Flora, llegó a trabajar colgado de un helicóptero que acabó cayéndose, como cuenta en la entrevista citada. Se ha dicho que integra el club de los locos necesarios.

Ahora mismo anda en busca de apoyo para terminar otro documental que se hará ver y respetar. Con los hechos de Girón empezó citando en la pantalla palabras de Martí que expresan la actitud humanitaria y el decoro legados por él a la Revolución, y su nueva obra trata sobre el pintor mambí Armando Menocal. A este, en quien Martí alabó el genio libre y criollo, se debe entre otras obras uno de los más hermosos retratos del Maestro.

Si de hacer un uso fértil y justiciero de las fechas se trata, los lustros de existencia y de trabajo vividos por Héctor Ochoa Carrillo deben servir para rendirle también a él merecido homenaje.

Luis Toledo Sande

Publicado en Bohemia Digital:

http://bohemia.cu/cultura/2016/04/artes-visuales-captar-la-historia/

También aparecerá en la revista impresa.

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