Cubierta del libroLa significación del autor del volumen reseñado la valora el sociólogo Luis Suárez Salazar en el prólogo, fruto del texto con que en 2011 presentó en la Feria Internacional del Libro de La Habana otra de sus ediciones. Cita Cuando esta guerra se acabe: de las montañas al llano, obra también de Andrés Castillo Bernal, y la califica de pionera entre las de historiadores cubanos dirigidas a “analizar, sintetizar y periodizar, de manera integral y utilizando los instrumentos teóricos del marxismo, los principales momentos y experiencias de la lucha armada guerrillera” que condujo al triunfo de la Revolución Cubana.

Pero no es propósito de estas líneas explorar la trayectoria de quien unió al afán investigativo el servicio patriótico y revolucionario, y en la cual se ubica Ellos cuentan sobre él. Originalmente lo puso a circular en 2003 la Editorial Academia, habanera. Luego apareció también en México y en Ecuador, y ahora, gracias a la Casa Editorial Verde Olivo, se ha vuelto a imprimir en La Habana.

Reúne entrevistas acerca de Ernesto Guevara hechas por Castillo Bernal a conocedores del paradigmático revolucionario: Alberto Granado Romero, Oscar Fernández Mell, Alberto Castellanos Villamar, Víctor Dreke Cruz y Ulises Estrada Lescaille. Suma asimismo otras, hechas por las periodistas Katia Monteagudo a Perfecto Romero Ramírez y por Hilda Barrios a Leonardo Tamayo Núñez. A la nueva edición se incorporó —acreditada en nota al pie del prólogo: no, como las demás, a la cabeza del texto— una de Addys Cupull y Froilán González a Harry Villegas Tamayo.

Todas retratan, desde la cercanía, a un ser humano consecuente con sus ideas, revolucionario pleno, culto, apasionado, justiciero, corajudo, incorruptible. En anexos figuran, entre otros materiales, fotos tomadas al Che, muchas de ellas por el ya mencionado Perfecto Romero. Otras provienen del archivo del autor.

El reseñador no intentará glosar lo mucho y bueno que lectoras y lectores merecen disfrutar directamente. En cambio, aspira a la tolerancia del público para contar la confesión que, como quien ruega, le hizo va para algunos años ya Castillo Bernal: razones tenía para ansiar que una edición cubana —aún hoy por hacerse— de su libro Un ave fénix llamado Fidel (México, 2011) diera pie a que se ratificara públicamente, en su patria, la pasión revolucionaria que lo animó siempre, y en la cual vibraba su devoción por el Comandante en Jefe, en quien veía su padre ideológico.

En el ya citado prólogo, Suárez Salazar habla de “los innombrables avatares que sufrió la publicación de Cuando esta guerra se acabe… y los actos de extremismos que durante algunos años llevaron a Andrés Castillo Bernal a un virtual ostracismo intelectual”. En una de esas situaciones inaceptables que sacan de paso al más sereno, él, como hijo honrado que ama a sus padres y se sabe fiel, soltó una de esas “blasfemias” que —al decir de Antonio Machado— solo caben entre quienes tienen bien firmes sus creencias.

Su terno le granjeó una atmósfera punitiva que lo llevó al ostracismo aludido por Suárez Salazar. La fomentaron personas vehementes, celosas defensoras de lo que entendían por pureza. Pero el propio afectado recordaba, con dolor, que algunas lo hicieron también por motivos menos dignos. ¿Habrán permanecido fieles todas ellas a la patria que él honró hasta su muerte?

Advertido de que su amigo Castillo Bernal estaba gravemente enfermo, a inicios de este año el reseñador desanduvo una noche, intentando verlo, los intrincados pasillos del hospital habanero Miguel Enríquez, y no lo halló: pocas horas antes lo habían ¿sepultado?, ¿cremado? ¡Qué más da! Su obra y su memoria no son huesos ni cenizas.

Ante quienes viven, y ante el propio Castillo Bernal si fuera cierto que después de la muerte se sigue viviendo de ese modo, esta reseña intenta cumplir la promesa de poner por escrito que él fue un revolucionario apasionado y sincero, añádase que hasta la ingenuidad, virtud a la cual son ajenos ciertos pícaros “que nunca se equivocan”. Duele al reseñador no haberlo proclamado antes, pero al menos lo hace con un saludo a este libro sobre otro héroe a quien Castillo Bernal veneraba, y cuya edición, imprevistamente póstuma, le da carácter de testamento.

Luis Toledo Sande

Publicado en Bohemia, 5 de agosto de 2016.

También apareció en la edición digital de la revista:

www.bohemia.cu/cultura/2016/08/el-che-contado/

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