SONETO EN MARCHA

Para una destinataria que lo sabe:

Liset García Rodríguez

Qué alada usted, señora, qué prestancia
se revela en sus pies, tan matutinos.
No digo que me enseñan los caminos,
pero mi andar tras ellos va con ansia.

Donaires engalanan, y constancia,
su voz, con que desgrana cuerdas, trinos.
Prodiga usted, frente a tristezas, vinos
que me embriagan de luz y de fragancia.

Alárguele el final a mi andadura,
que mis brasas aún arden y combaten.
No quiero estar cansado ya y sin filo,

para cortar los males que me aten.
Quiero que venga siempre con ternura
a regalarme fuego, flor, asilo.

Luis Toledo Sande

Martes 1 de septiembre de 2015

*  *  *

SU NOTA: La poesía, que no solo se expresa en poemas, puede sobrevivir a las motivaciones por las que un poema, o el texto que sea, se escribe (o se dice). La persona a quien este se dedica, cuando es el caso, va y lo olvida, y a quien lo escribe se le puede hasta perder. Pero la poesía tiene sus derechos y, si consiguiera —como deseará seguramente quien se ha propuesto crearla— algún acierto, sería injusto condenarla al olvido, aterida en gavetas, ya sean los conocidos cajones, o carpetas virtuales, en las que el riesgo de que un texto se pierda no es menor. Para tratar de asegurarle alguna vida a lo escrito no debería estimarse necesario pretexto alguno —¡si ya el texto existe, por qué volver atrás!, ¿no será más estimulante lidiar con los postextos?—, como emplearlo a modo de regalo de cumpleaños, aunque aquí de eso se trate en lo factual, o más directo y explicable. Al margen de eventualidades el autor ha decidido poner a este soneto en una marcha más allá de lo íntimo o privado. Pero ni la poesía ni su origen, ni sus derivaciones contingentes o carencia de ellas, hay por qué andar explicándolas tanto. Vaya entonces, sin más divagaciones que cabe pasar por alto —o por lo bajo—, un “Soneto en marcha” que por escrito había permanecido inédito, solo oralmente hecho público por el autor en una lectura en la cual también estaba presente la destinataria que lo sabía, y cuyo nombre aparece ahora explícito. (La Habana, miércoles 2 de noviembre de 2016. L.T.S.)

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