Ha muerto hoy en Tenerife —donde se aplatanó— un español que allí se hizo querer y respetar, Luis Pérez Serichol, Tato. Diversos medios de prensa canarios y peninsulares valoran su entrega a la lucha por la justicia social. Uno de ellos, Diario de Avisos, relata: “Intervino en la creación de los primeros núcleos de pensionistas organizados del Archipiélago en 2013 y, posteriormente, de la Asociación para la Defensa de las Pensiones Públicas de Canarias, en cuya representación participó en la fundación de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE), el organismo que dirigió las grandes movilizaciones de pensionistas en 2017”, que obligó “a retroceder al último Gobierno de Rajoy” y fue “una de las causas últimas de su caída unos meses más tarde”.

Quien escribe las presentes líneas ha perdido a un buen amigo. Departieron en Tenerife, España y Cuba en varias ocasiones, la más reciente de ellas en noviembre del año pasado. Entonces, en compañía de Trinidad Vera Morales, Trini, gran amiga de ambos, se despidió de él en el apartamento para donde se había mudado, en Candelaria. Buscaba allí el aire de mar que le aliviara la enfermedad y no hallaba en La Laguna, zona fría y húmeda en que residió durante años.

En la despedida el amigo cubano intentó disimular la dolorosa certidumbre de que difícilmente volvería a verlo. La noticia que recibió hoy de Trini se lo confirmó, luego de varios días intercambiando mensajes con ella. Y con el propio Tato, quien animadamente, con su ejemplar estado de ánimo, se los respondía —por escrito, porque ya le resultaba difícil hablar— desde la cama del hospital donde hoy murió.

Razones abundan para recordar a Tato, y entre ellas no será la menor la entereza con que enfrentó sus limitaciones respiratorias, que ya lo obligaban a depender del depósito de oxígeno con que se desplazaba por todas partes —muchas veces conduciendo él mismo su automóvil— en el oficio de vivir y cumpliendo sus tareas y sin que jamás se le viera flaquear ni asomara a su rostro la tristeza. Añádase la generosidad que lo caracterizaba.

“Con su muerte”, subraya Diario de Avisos, desaparece uno de los principales activistas sociales del Archipiélago. Hoy el movimiento de pensionistas de Canarias está de luto, pero como ha declarado uno de sus dirigentes, su ejemplo de bonhomía y su tenacidad en la defensa de los y las pensionistas servirán de acicate para las luchas presentes y futuras de este importante sector social que agrupa a más de nueve millones de personas en toda España”.

La Habana, 9 de julio de 2020.

Luis Toledo Sande

(Publicado en la página de Facebook del autor.)