Fotografiado por Roberto Chile.

Si a quien escribe estas líneas le preguntaran cuál considera la mayor fortaleza o virtud de Eusebio Leal Spengler, no vacilaría en responder: fue un gran trabajador. Esa condición supone o abarca otras de valor sumo, y tampoco en ellas se detuvo el alcance del ser humano útil que acaba de morir y tuvo otras cualidades, por lo menos una de ellas en grado portentoso: el don de la facundia, plaza ocupada por él de tal modo que ni aconsejable resulta procurar invadirla.

Y si alguien no tuviera claro cuál es la huella incontestable del gran trabajador que fue Eusebio, debe adentrarse en lo que él significó para la salvación de La Habana.

Si algo de él molestó fueron sus virtudes. En quienes lo atacaron es probable que a menudo aflore, más que el buen celo necesario —el que cuida lo que debe y merece cuidarse—, una de las manifestaciones más extendidas y abominables de la infamia, la envidia.

Un “libelo des-leal” y turbio escrito contra el apasionado defensor de La Habana refutó alguna vez en su artesa digital el autor de esta nota, a quien Eusebio honró con su amistad, y con diálogos fértiles.

Otro abrazo para ti, Eusebio, aunque ya no pueda dártelo.

Luis Toledo Sande

La Habana, 31 de julio de 2020.

 

Publicado en la página de Facebook del autor

y reproducido en La Jiribilla:

http://www.lajiribilla.cu/noticias/otro-abrazo-para-eusebio-leal-spengler?fbclid=IwAR0_sWTkgr5-xXao2GVBVxFS_GGMCkPbO-sD-Nccl42NZ0kiQ9c1jx3Fl_0